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Seguros para personas
Si todos los seres humanos tuviésemos que mencionar cual es el bien más preciado que tenemos, todos daríamos la misma respuesta: LA VIDA.
Y en el transcurrir de la vida nos hemos encontrado con momentos inolvidables como por ejemplo, el nacimiento de nuestros hijos, la compra de algún bien que tanto anhelábamos o necesitábamos o, porque no, ese viaje tan soñado para compartir con nuestros seres queridos.
Pero la vida no solo nos da, sino también nos quita y nos enfrenta a momentos desagradables como por ejemplo la pérdida de la persona que genera los mayores ingresos en la familia o algún ser querido, una enfermedad o incapacidad, el desempleo. Estas son algunas de esas causas que nos llevan muy rápidamente a modificar los planes que durante muchos años la familia proyectó como ser: una muy buena educación de nuestros hijos, el nivel de vida o el sostenimiento de los logros materiales.
Incluso, si logramos vivir mas allá de nuestra “vida útil laboral” la concreción de nuestros planes trazados para el “momento” de nuestro retiro pueden verse afectados sin un adecuado ahorro durante “nuestra vida productiva”.
Un adecuado seguro de vida, busca garantizar la protección de las personas que el asegurado tiene a su cargo y permite reemplazar esa pérdida de ingresos que se produce cuando éste fallece.
Esta indemnización se denomina capital asegurado y puede ser pagada en una única vez, o en forma de renta. Por lo general, los beneficiarios son los familiares del asegurado, aunque también pueden ser sus socios o acreedores.
Los seguros de vida pueden clasificarse de acuerdo a su duración (temporarios o de vida entera); su acumulación (como complemento de su jubilación) o la cantidad de asegurados que cubre la póliza (seguros individuales, colectivos).
Las aseguradoras afirman que, gracias a la combinación de la previsión y la solidaridad del sistema, el asegurado obtiene una cobertura inmediata por importantes montos, aún cuando los aportes individuales son reducidos.
En algunos países del mundo, el seguro de vida no es sólo una fuente de sustitución de ingresos, sino que también permite pagar el saldo de la hipoteca u otras deudas al momento del fallecimiento del asegurado; pagar los impuestos de sucesión; pagar los gastos funerales; proveer fondos para la educación de los descendientes.
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